Ya está aquí la navidad, por fin ha llegado el momento que la mayoría de nosotros estábamos esperando, ya que aunque seamos mayores todavía tenemos esa ilusión de que nos van a traer los reyes, y papa Noel.
Me gustaría contar una anécdota que tengo de mi infancia.
Me acuerdo que cuando yo era pequeña la noche de reyes antes de irme a dormir, ponía en una bandeja tres vasos de leche para los reyes y un par de zanahorias para los camellos. Al día siguiente cuando me levantaba, estaban los tres vasos vacios y la bandeja de los polvorones que se encontraba en la otra mesa, estaba vacía. Cuando yo lo veía, le decía a mi madre que los reyes tenían mucho morro que encima que les dejaba leche, ellos se comían todos los polvorones. Mi madre me decía que ellos se habían comido los polvorones porque como tenían que repartir regalos por todo el mundo, pues les entraba hambre por el camino y tenían que comer algo. Aunque yo pensaba que era un poco raro porque siempre se comían mis polvorones y no los de otros niños.
Lo que quiero decir es que todavía mantenemos la ilusión por abrir los regalos, no seguimos poniéndoles los vasos de leche, pero nos gusta el momento de ver los regalos debajo del árbol de navidad.

