domingo, 4 de marzo de 2012

La autoestima

Hace más de 3.000 años, en una pequeña aldea, un joven se dirigió a su maestro y le dijo: « Vengo porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Que puedo hacer para que me valoren más? Ya ni siquiera sé quien soy. Sin mirarlo, el maestro le dijo que en esos momentos tenía un grave problema y que no estaba para esas cosas; le explico que necesitaba dinero urgentemente y le propuso que si le ayudaba, estaría a su disposición. El joven acepto sin pensarlo. El maestro se saco el anillo que llevaba puesto y le dijo al muchacho: « toma mi caballo y dirígete al mercado. Allí vende este anillo, pero no aceptes menos de una moneda de oro ».
Después de mucho andar y de ver a muchos mercaderes que solo le ofrecieron monedas de plata y alguna que otra baratija, el joven volvió decepcionado y con la sensación de haber fracasado.
Al llegar, le dijo al maestro con profundo pesar que no se podía engañar a nadie con el valor del anillo. El maestro sonrió al oír esta frase, así que le sugirió que para averiguar el verdadero valor fuera al joyero.
Al cabo de unas horas, llego corriendo el joven con la noticia de que podían darle cincuenta y ocho monedas de oro por el anillo. Cuando llego le explico al maestro lo que le había dicho el joyero, después de escucharle, le dijo: « Ahora siéntate y préstame toda la atención que puedas. La lección que debes aprender es que tú también eres una joya valiosa y única. Y como tal, solo puedes ser valorado por un experto que conozca bien de lo que habla. Y ese experto solo puedes ser tú ». Después de decir esto, volvió a ponerse el anillo y siguió su camino.
Cuando me contaron esta historia, me di cuenta que el maestro tenía toda la razón, ya que la única persona que puede juzgarte de como eres realmente eres tú mismo, ya que es cierto que muchas personas saben como eres, pero no saben todo lo que hay en tu interior, es decir, de cómo eres realmente. También me he dado cuenta que nos preocupamos mucho de lo que opine la gente de nosotros y anqué en mi caso no sé como evitarlo es una pérdida de tiempo, porque la gente que te juzgue es que no te conoce demasiado bien.


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